sábado, 25 de febrero de 2012

Mi elección (1)


Cuando llegaba mi turno y me preguntaban “¿y tú, qué quieres ser de mayor?”, mis respuestas eran de lo más variopintas.  La inocencia e ingenuidad propias de una niña pequeña se reflejaban en ellas: “periodista deportiva para ver jugar al Real Madrid”,  “ama de casa para no trabajar” o “secretaria para llevar tacones y pintarme”. Conforme fui creciendo, mis contestaciones adquirieron más fundamento: “médico para ayudar a los demás”, “guía turística para viajar por todo el mundo”… Y cuando verdaderamente se acercaba el momento de elegir, fluctuaron de un extremo a otro incesantemente: “medicina para especializarme en psiquiatría o neurología”, “filología inglesa”, “psicología”, “administración de empresas”, “turismo”, “derecho”, etc.

No puedo decir que me encontrase entre las “afortunadas” que descubren su vocación a temprana edad. Siempre he sido muy indecisa, principalmente porque nunca me he llegado a identificar con un ámbito de estudio concreto. Así, cursé el itinerario de Ciencias de la Salud en parte porque era una opción que no me cerraba las puertas a otros campos. Durante el primer curso de Bachiller rondaba en mi mente la idea de estudiar Medicina, pero al comenzar 2º de Bachiller las tornas giraron hasta el punto de que intenté cambiarme al itinerario de Ciencias Sociales. Al ver que para ello tenía que recuperar las asignaturas del año anterior y que tampoco lo tenía tan claro, decidí continuar cursando Biología.
A lo largo del curso fui cambiando de carrera cada mes, pensando en todas las que he mencionado antes. Hasta que finalmente, por descarte, llegué a la conclusión de que no me quedaba otra que estudiar ADE y Derecho. 

Y diréis… ¿Cómo he acabado estudiando Magisterio?

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