viernes, 10 de febrero de 2012

"Quien eres deja huella"


Este es un caso verídico  en el que una profesora de Nueva York quiso dejar claro el impacto que cada uno de sus alumnos había causado en su vida. Para ello, decidió darles tres cintas en las que se leía: ‘Who I am makes a difference’ (“Quien soy deja huella”) y así cada alumno tenía que dárselas a una persona que fuera importante en su vida y que esta continuase la cadena. Aquí abajo os dejo el vídeo sin adelantaros el impactante final de esta brillante iniciativa.


¿Por qué me ha llamado la atención esta historia? Porque pienso sinceramente que el ser maestro es una de las profesiones más enriquecedoras humanamente hablando, ya que se trata de una relación de simbiosis (tanto el alumno como el profesor salen beneficiados). Así, no solo se persigue el crecimiento personal de cada alumno, esto es, educar en libertad para que desarrolle al máximo sus posibilidades y alcance la felicidad, sino que también el profesor puede aprender de cada uno de ellos. Por ello, no es del todo cierto que “el profesor da más de lo que recibe”. Es verdad que es muy satisfactorio ver cómo tus alumnos aprenden y más si se ve reflejado en los resultados académicos, pero, aunque no sea tangible, el profesor recibe mucho más de sus alumnos. Y es que estoy convencida de que cada alumno transmite y marca, en mayor o menor medida, al profesor, dejando su huella. ¿Y qué mejor forma de agradecérselos que haciéndoselos ver? Aun me acuerdo, y creo que nunca se me olvidará, aquella profesora de matemáticas que, sabiendo que era mi último año en ese colegio, me escribió una carta (la cual conservo) diciendo lo agradecida que estaba porque hubiese sido su alumna y deseándome lo mejor en “mi nueva andadura”; o aquel profesor de infantil recién licenciado que, al ser su primera clase, nos cogió tanto cariño que aun se acuerda de mi cumpleaños.

Y es que, muchas veces, nuestros alumnos también necesitan saber que nos importan y que han dejado una huella en nuestros corazones. 

1 comentario:

  1. Es una buena historia. Estoy seguro de que sabrás transmitir a tus alumnos que te importan (¡te importarán!).

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