¿Para qué el colegio?¿Para qué la Educación Secundaria Obligatoria?¿Para
qué Bachiller?
Siempre me han insistido en la importancia de elegir, de
tomar tus propias decisiones, y más aún si se trata de elegir tu futuro
profesional.
En mi caso siempre he echado en falta más práctica (por no decir
algo de práctica), más contacto con el mundo real, con el mundo laboral del que
esperamos formar parte en un futuro y para el que, en teoría, nos preparan. No
puede ser que vivamos en una burbuja hasta Bachiller y de repente nos obliguen
a tomar una decisión que determinará en gran parte nuestra vida. Porque no es
lo mismo escuchar a un médico hablar de su profesión que ayudarle en su
práctica diaria. No es lo mismo que te cuenten cómo funciona una empresa que comprobarlo
por ti mismo al trabajar durante un tiempo en ella.
Esto ocurre en otros países como Alemania o Estados Unidos,
en los que los estudiantes de últimos cursos realizan una semana de prácticas en
empresas reales y así comprueban si es o
no su vocación. Pero no pueden pretender que encontremos la luz si andamos a
ciegas. Nos están pidiendo que nos lancemos al medio del océano sin conocer si
habrá salvavidas, que saltemos al vacío sin saber si habrá una colchoneta que
amortigüe nuestra caída o la haga más estrepitosa. Nos están pidiendo que
elijamos entre un abanico infinito de posibilidades de las que solamente nos
podemos formar una idea mental. Por eso todos los niños contestan, al menos una
vez en su vida, a la tan frecuente pregunta “¿qué quieres ser de mayor?” lo que
ven, lo que conocen: “yo, profesor” o “yo, médico como mi padre”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario