sábado, 3 de marzo de 2012

Algo más


Sin embargo, el colegio no solo lo constituían los profesores. Siempre me acordaré de Benito, un terciario capuchino que aparecía en el momento más indicado y saludaba a cada alumno de manera especial; o el director, quien, fiel a sus raíces valencianas, nos habría el apetito una vez al mes con la mejor paella echa por él mismo.

Así, el colegio no fueron solo las clases, el comedor, el recreo…fue algo más, fue mucho más.

Luis Amigó es un colegio que apuesta por una educación integral basada en valores cristianos y humanos, en un desarrollo creativo y armónico de la persona, dentro de un entorno privilegiado que nos permite estar en contacto con la naturaleza. Pero si tuviera que escoger una palabra para definirlo, esa sería cercanía. Éramos como una gran familia, o al menos así lo sentía yo.

Gracias a actividades como la Semana cultural, en la que se 
nos intentaba acercar las costumbres de otras provincias (Sevilla, Asturias, Valencia…); la Semana deportiva, que consistía en  “jugar con otros, no contra otros” a través de una serie de pruebas (soskarapostu, relevos, velocidad…), apoyándonos y animándonos entre todos (nunca olvidaré la alegría y el orgullo que sentimos  al ser la clase más deportiva en 2º de Primaria); el día de la Paz, en el que dejábamos volar palomas blancas en el patio; el día de Luis Amigó, conmemorando con una misa el espíritu de servicio y ayuda a los más pobres del fundador del colegio; el festival de Navidad, en el que cada clase preparábamos un villancico para cantarlo ante nuestros padres; la fiesta del colegio, en la que el director viajaba a Valencia solo para deleitar nuestros oídos con la mejor traca valenciana; Carnavales, el Cross, etc.

Y así, una lista interminable de actos, de fechas, de momentos, que hicieron que el colegio fuera algo más.







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