sábado, 17 de marzo de 2012

La música (1)


Cuando escucho la palabra música, en mi mente se forma un torbellino de sensaciones: paz, relajación, disfrute, alegría, exaltación, evasión, gozo, tranquilidad, excitación, impaciencia, atención, escucha, tristeza, congoja, melancolía, locura, revolución…  un torbellino de momentos,  de recuerdos, de personas.

Ya desde pequeñita desarrollé el oído musical de mi padre y la pasión y el amor que en su familia le habían transmitido por la música. Me enseñó a tocar la guitarra y me apuntó al conservatorio Luis Morondo de Barañain. Allí fue donde aprendí a distinguir entre una clave de sol y una clave de fa; a leer una partitura; a saber el tono de una pieza; a entender la música; y lo más importante… a tocar Mi instrumento, el clarinete.

 
Durante ocho años he vivido innumerables experiencias con mi clarinete: cuando se me cayó al suelo nada más comprarlo porque lo abrí del revés; la ilusión de aprender a tocarlo; el nerviosismo de mi primer concierto; el pánico de mi primera improvisación; la emoción de las giras con la banda joven; la sensación al tocarlo y escuchar su sonido, etc.


Hasta que llegó un momento en el que el profesor empezó a exigirlo como si fuera lo único importante en mi vida, no como un mero hobby con el que disfrutaba enormemente, sin presiones ni agobios. Dejó de ser algo mágico y libre, algo que calmaba mi espíritu y apaciguaba mi alma, para convertirse en una obligación, en algo estresante, en un peso cada vez más tortuoso e imposible de llevar…y abandoné.

Aunque sé que no lo hubiese podido aguantar, me arrepiento profundamente… Pero me arrepiento de haberlo ocultado durante un tiempo bajo una densa capa de polvo; de que hicieran que me aburriese de él. Porque no aprecias lo que tienes hasta que lo pierdes. Y ahora me cuesta volver a tocar como antes, aunque no lo haya olvidado; me cuesta leer una partitura con tanta facilidad y rapidez. Ya no es lo mismo.

Sin embargo, hay algo que no ha cambiado. Sigo sintiendo esa sensación de que cuando toco me olvido de quien soy, me evado de mi estresante e incierta realidad y viajo a otro mundo, el mundo de la música.


http://www.youtube.com/watch?v=O_JkhFuzEoo

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