sábado, 3 de marzo de 2012

El cambio


Además del gran cambio que supuso dejar de ser una niña para empezar a convertirse en adolescente, es decir, abandonar la conformidad de la etapa de Primaria para adentrarse en un nuevo mundo de reglas y deberes, la  ESO; tuve que lidiar con un segundo reto, un nuevo colegio.

El hecho de que mi mejor amiga viniese conmigo facilitó el aterrizaje y ayudó a suavizar mi enfado. Yo no quería abandonar a mis amigos, a mis hermanos, a mi ya antiguo colegio del que conocía hasta la más remota esquina para tener que empezar de cero en otro lugar, concretamente en San Cernin.

El primer año fue difícil, pero no por culpa de los profesores o  de mis compañeros , sino porque yo lo quise hacer complicado. Quería hacer ver a todo el mundo que mi colegio seguía siendo Luis Amigó y que nunca iba a pertenecer a ese nuevo ambiente. 


<<Nunca digas nunca>>


Poco a poco, y gracias a que fui conociendo a las que ahora son mis amigas, me fui amoldando, acepté que no merecía la pena anclarse en un momento pasado, por muy bueno que hubiese sido, precisamente porque era eso, pasado. Acepté que lo único que podía hacer era recordar los increíbles años vividos y disfrutar y aprovechar el presente.


Echaba de menos esa cercanía, ese sentimiento de colectivo, de familia; pero en San Cernin aprendí lo que es la disciplina, el trabajo, la puntualidad... En definitiva, me volví una persona más adulta, con más responsabilidades, pero con también más oportunidades.

No hay comentarios:

Publicar un comentario