viernes, 9 de marzo de 2012

Aprender a emprender


Ser empresario con 15 años no es habitual. Tampoco lo es que el colegio te enseñe a crear y manejar tu propia empresa. Mi clase, junto con otros siete centros escolares de Navarra, tuvo la oportunidad de participar de forma pionera en el proyecto Tribucan.

Se trata de una iniciativa emprendedora y solidaria propuesta por Caja de Navarra cuyos beneficios se destinaron a la construcción de una escuela de formación profesional en Galle, uno de los países de Sri Lanka que en 2004 fue arrasado por el tsunami.

El trabajo constaba de cuatro fases:

1. Conocer y acercarse a la realidad social, económica y cultural del país antes y después del tsunami.

2. Estudiar la tarea que realizaron las ONG, especialmente Infancia sin Fronteras (a la que destinamos los fondos recaudados).

3. Trabajar sobre el término “emprendedor” y las aptitudes que ello conlleva como autonomía, iniciativa, planificación, toma de decisiones, trabajo en equipo,  evaluación…

4. Crear una empresa para la recaudación de dinero a partir de la venta de unos bolsos de tela reciclados y manufacturados por las mujeres de Sri Lanka.

A lo largo de los dos meses que duró este proyecto, aprendimos cómo trabajar en equipo y cómo cooperar para lograr nuestros fines; cómo desarrollar un proyecto social; cómo funciona una empresa y qué se necesita para ello; cómo ser emprendedores…

Sin embargo, también aprendimos más de cerca cuáles fueron las consecuencias del desastre natural y cómo era la vida de las personas de Sri Lanka tras ello. No fue un mero trabajo extraescolar con una parte entretenida como era vender las bolsas. Nos implicamos de tal manera que, una vez finalizado el proyecto, decidimos con la ayuda de nuestro tutor apadrinar a dos niños y una niña de Galle y darles aquello para lo que a nosotros se nos prepara, un futuro.

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